viernes, 10 de agosto de 2012

10 de agosto. De llegadas increibles, kikadas espontaneas y procesiones con velitas

¡Hola, hola, hola!

¡Hola desde Fátima! Sí, aquí estamos, con María, en sus santuario. Hoy estamos en el centro de nuestra peregrinación portuguesa, y en el lugar central de ella. Fátima. ¡Qué día tan bonito el de hoy! ¡Y qué intenso!


El día empezó despidiéndonos de nuestra querida Lisboa. Limpieza general a nuestro albergue, que quedó mas blanco que al principio (somos tan limpio que el ayuntamiento debería no cobrarnos la tasa de basuras esa). Camino corto en autobús a Fátima... suficiente para dormir un ratejo más, leer un poco la historia de los pastorcitos, confesarse o ponerse a ensayar las canciones para la Misa (hay que hacer especial mención a nuestras responsables de música y todo su séquito, que tanto nos están animando esta peregrinación).

Llegada, y todos cantando por la explanada de Fátima camino de la Capelinha. Todo el mundo nos miraba. Imposible pasar desapercibido en Peregrinaciones Asunción de Valdemoro. Al final un guardia nos pide silencio y así entramos en la capillita, en silencia. La Virgen nos esperaba sonriente, con las manos y el corazón abiertos para que le presentáramos nuestras inquietudes, alegrías, miedos, súplicas, gracias... Todo.

Además por la mañana hemos podido ver la iglesia donde están enterrados los tres pastorcillos de Fátima, y rezar delante de ellos.

Hora de comer. ¡El estómago ya empieza a revelarse contra tanta lata y embutido! La comida se ha hecho muy divertida hoy, especialmente cuando Javito y Antonio han empezado con el “¿dakitú con la hora?”. Rato libre para el totem y para rezar un ratito (no existen dos cosas mejores que hacer en este santuario).

De repente se ha formado una kikada espontánea (es un baile del Camino Neocatecumenal, con muchas palmas, muchas vueltas y muchos golpes de tambor) que ha tenido a turistas y peregrinos curiosos mirándonos entretenidos durante media hora... el tiempo que hemos estado dando vueltas y gritos sin parar. ¡Se nota que han venido las hermanas Alonso!

Por la tarde catequesis (de María, claro) y foto con la estatua de Juan Pablo II, que tanto quería a la Virgen de Fátima (hasta le regalo la bala que no llegó a matarle en el atentado que sufrió).

Faltaba lo mejor: la Misa en la Capelinha, con el párroco presidiendo, el diácono (que hoy iba de camarero) diaconando, las viejas glorias de monaguillos monaguilleando, y todos los demás cantado. La gente encantada con nosotros. Y nosotros encantados de haber podido tener allí juntos el momento más importnte del día.

Por la noche hemos ido al Rosario de Antorchas. Varios cientos de personas de un montón de países se juntan en la explanada de Fátima para rezar juntos a la Virgen y sacarla en procesión. Allí estaba Cesar representando nuestros Avemarías en lengua patria del segundo misterio. Todos con nuestra velita rezando (y quemando plastiquitos). Hemos escuchado Avemarías en francés, portugués, inglés, polaco... y algunas que nos han hecho reir en una especie de africano mandinga.

Nada como terminar el día rezando en la capillita de la Virgen. Es cuando más tranquila está. Es precioso ver la fe de la gente que viene aquí a pedir favores o a agradecer gracias recibidas. También nosotros hemos venido a eso. A todos vosotros os hemos tenido muy presentes hoy delante de la Virgen de Fátima.

Mañana seguiremos por aquí, viendo el Santuario y sus alrededores, conociendo su historia... Además parece que los del alojamiento nos van a poner un muy buen desayuno (yujuuuuuu!), pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en otro momento. Mañana por ejemplo.

¡Ahí van algunas fotos! Hasta mañana, querido lector.



































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