¡Hola desde Fátima! Sí, aquí
estamos, con María, en sus santuario. Hoy estamos en el centro de
nuestra peregrinación portuguesa, y en el lugar central de ella.
Fátima. ¡Qué día tan bonito el de hoy! ¡Y qué intenso!
El día empezó despidiéndonos de
nuestra querida Lisboa. Limpieza general a nuestro albergue, que
quedó mas blanco que al principio (somos tan limpio que el
ayuntamiento debería no cobrarnos la tasa de basuras esa). Camino
corto en autobús a Fátima... suficiente para dormir un ratejo más,
leer un poco la historia de los pastorcitos, confesarse o ponerse a
ensayar las canciones para la Misa (hay que hacer especial mención a
nuestras responsables de música y todo su séquito, que tanto nos
están animando esta peregrinación).
Además por la mañana hemos podido ver
la iglesia donde están enterrados los tres pastorcillos de Fátima,
y rezar delante de ellos.
Hora de comer. ¡El estómago ya
empieza a revelarse contra tanta lata y embutido! La comida se ha
hecho muy divertida hoy, especialmente cuando Javito y Antonio han
empezado con el “¿dakitú con la hora?”. Rato libre para el
totem y para rezar un ratito (no existen dos cosas mejores que hacer
en este santuario).
De repente se ha formado una kikada
espontánea (es un baile del Camino Neocatecumenal, con muchas
palmas, muchas vueltas y muchos golpes de tambor) que ha tenido a
turistas y peregrinos curiosos mirándonos entretenidos durante media
hora... el tiempo que hemos estado dando vueltas y gritos sin parar.
¡Se nota que han venido las hermanas Alonso!
Faltaba lo mejor: la Misa en la
Capelinha, con el párroco presidiendo, el diácono (que hoy iba de
camarero) diaconando, las viejas glorias de monaguillos
monaguilleando, y todos los demás cantado. La gente encantada con
nosotros. Y nosotros encantados de haber podido tener allí juntos el
momento más importnte del día.
Por la noche hemos ido al Rosario de
Antorchas. Varios cientos de personas de un montón de países se
juntan en la explanada de Fátima para rezar juntos a la Virgen y
sacarla en procesión. Allí estaba Cesar representando nuestros
Avemarías en lengua patria del segundo misterio. Todos con nuestra
velita rezando (y quemando plastiquitos). Hemos escuchado Avemarías
en francés, portugués, inglés, polaco... y algunas que nos han
hecho reir en una especie de africano mandinga.
Nada como terminar el día rezando en
la capillita de la Virgen. Es cuando más tranquila está. Es
precioso ver la fe de la gente que viene aquí a pedir favores o a
agradecer gracias recibidas. También nosotros hemos venido a eso. A
todos vosotros os hemos tenido muy presentes hoy delante de la Virgen
de Fátima.
Mañana seguiremos por aquí, viendo el
Santuario y sus alrededores, conociendo su historia... Además parece
que los del alojamiento nos van a poner un muy buen desayuno
(yujuuuuuu!), pero esa es otra historia y tendrá que ser contada en
otro momento. Mañana por ejemplo.
¡Ahí van algunas fotos! Hasta mañana,
querido lector.
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