martes, 14 de agosto de 2012

14 de agosto. De saqueos hambrientos a las estanterías del Día, ruedas de testimonios que a todos enriquecen y visitas sorpresa a las monjitas clarisas

¡Hola, hola, hola!

Saludos y abrazos, querido lector, desde mi casa, después de una larga ducha y una cena rica de algo que no eran latas. Hemos vuelto a Valdemoro. La peregrinación ha terminado... ¡o más bien es el nuevo comienzo de algo apasionante! El día de hoy ha sido toda una guinda a este rico pastel.


Salimos temprano de Oporto, despidiéndonos del las personas del alojamiento que con tanto cariño nos han tratado los últimos dos días. Estaba a punto de llover cuando nos íbamos. Quizás Oporto estaba triste. El caso es que para ayer y antes de ayer daban lluvvias también y no llovió una gota (Providencia de nuevo).
El madrugón de la mañana se ha compensado con el sueño ganado en el autobús, camino de casita. Antes había que cruzar la frontera de nuestr país (¡viva España) y parar en Ciudad Rodrigo para arramplar con las estanterías de la sección de conservas del día y tener la última comida juntos. Comida que además ha servido para contar nuestros testimonios. Solo decir que han sido emocionantes, preciosos y muy enriquecedores para todos (o por lo menos para mí). Gracias.


Mas bus, con Toy Story 3 (una de las mejores películas de la historia). Nervios porque ya llegábamos a casa, mucha alegría y risas al ir recordando todo lo vivido estos días. Canciones juntos que nos recuerdan la emoción de ser una familia: la familia de los jóvenes de la Asunción.¡Esto es la Iglesia señoras y señores! ¡Esta alegría sólo la da Dios! El primer día apenas nos conocíamos en profundidad, sólo de vista, de vernos una y mil veces en las misas o en la multitud de grupos de la parro. Hoy sabemos que nos une lo más grande que podemos reconocer en nuestras vidas: Dios. Y con Dios en común... ¡cómo no estar así de alegres!

Bendición final del párroco y el diácono. Entrada en Valdemoro. Las caras de los padres, hermanos y amigos se van viendo a lo lejos. Lágrimas de despedida porque esto se acaba... Pero... ¿es que esto se acaba?

¡No! ¡Claro que no se acaba! Todo lo contrario, esto es el nuevo comienzo de algo apasionante. La alegría de estos días no se puede quedar en nada, es para compartirla con todos los que nos rodean, es para darla a toda la parroquia. ¡La auténtica vida cristiana es la que nosotros hemos vivido estos días, y no otra! Ser cristiano es esto, y no otra cosa.

Solo queda dar muchas gracias a Dios por haber echo posible que esto fuera así, por haber actuado en cada momento con su Providencia.


Y muchas gracias a tí, querido lector, por habernos acompañado desde este blog a nuestra gran aventura lusa, por haber compartido con nosotros todo lo bueno que Dios nos daba cada día, por habernos encomendado y por haber sido testigo de ello. Gracias de corazón.

¡Qué bonito es vivir así! ¡Cuántas cosas quedan por pasar en este nuevo comienzo! Otras historias que, como tales, tendrán que ser contadas en otros momentos (empezando por la peregrinación a Guadalupe dentro de muy poco...).

¡Hasta entonces quedamos en la Asunción! Un abrazo, y que Dios te bendiga, querido lector.























No hay comentarios:

Publicar un comentario