lunes, 13 de agosto de 2012

12 de agosto. De iglesiazas monumentales, olas gigantescas y noches con vistas de ensueño


¡Hola, hola, hola!

¡Hola desde Oporto! A un seminario de esta ciudad del norte de Portugal hemos llegado hoy tras un par de paradas técnicas en el pueblo de Batalha y en la playa. ¡Qué duro es esto! Atrás queda Fátima, delante esta ciudad tan bonita, como ya esta noche hemos podido comprobar.


Amanecía el día de la despedida de la Virgen de Fátima. Todos a la Capelinha para echarnos los últimos rezos. ¡Qué bien hemos estado aquí! Últimos recuerditos en los “todo a cien” religiosos y al bus. Nos esperaba un camino nada corto (¡por eso había que hacer las duras paradas técnicas!).

La primera en Batalha, ciudad medienal cerquita de Fátima con un monasterio impresionante. Pero impresionante. Impresionante. Unos claustros superbonitos (aunque Cesar no supiera distinguirlos). Los chicos se han entretenido mirando camisetas de fútbol: quintas y sextas equipaciones de equipos portugueses de bajo perfil. Los comerciantes frotándose las manos... al final solo han comprado bollos y patatas fritas. Jeje.

La segunda en Nazaré, ¡pueblo de playa! Sí, playa, y menudos olámenes que había, a los valientes que nos hemos metido nos han tirado al suelo y arrastrado para dentro. Divertidísimo. Para los cobardes siempre quedaba el típico totem en la arena (o el UNO que ha comprado el párroco, aunque con menos éxito), el heladito del paseo marítimo o el refreco portugués viendo a España ganar la plata de basket. ¡Con qué emoción lo ha vivido Antonio!, explícandole en todo momento a Álvaro las normas. Qué chulo Nazaré, y cómo se veía de wapo el Océano Pacífico desde su mirador.

Nos quedaba mucho autobús. Tiempo para dormirla, y para ver las típicas pelis de viaje. Gracias César por cargarte el final. Menos mal que somos todos tan amigos y en seguida hemos llegado a Oporto, ¡si no te linchamos!

Los portugueses son gente muy buena, lo hemos dicho mil veces, pero es que es cierto. Aquí, en el seminario donde estamos alojados nos han recibido fenomenal, nos han dado buenas camas, nos han dejado la capilla, y un lugareño muy simpático nos ha llevado de paseo a ver la ciudad de noche desde arriba. Vaya vistaqs, dignas de la mejor película romántica. Incitaban a conversaciones profundas y kikadas animadas.

Así que ya veis, otro gran día aquí en PortugalEsperame con la AsunValde y todos sus chicos. ¡Gracias Dios! Mañana seguiremos viendo esta ciudad, aunque eso será otra historia, y tendrá que ser contada en otro momento.

Hasta entonces, querido lector, descansa y mira las fotos.



















No hay comentarios:

Publicar un comentario