¡Hola desde Oporto! A un seminario de
esta ciudad del norte de Portugal hemos llegado hoy tras un par de
paradas técnicas en el pueblo de Batalha y en la playa. ¡Qué duro
es esto! Atrás queda Fátima, delante esta ciudad tan bonita, como
ya esta noche hemos podido comprobar.
Amanecía el día de la despedida de la
Virgen de Fátima. Todos a la Capelinha para echarnos los últimos
rezos. ¡Qué bien hemos estado aquí! Últimos recuerditos en los
“todo a cien” religiosos y al bus. Nos esperaba un camino nada
corto (¡por eso había que hacer las duras paradas técnicas!).
La primera en Batalha, ciudad medienal
cerquita de Fátima con un monasterio impresionante. Pero
impresionante. Impresionante. Unos claustros superbonitos (aunque Cesar no supiera distinguirlos). Los chicos se han entretenido mirando
camisetas de fútbol: quintas y sextas equipaciones de equipos
portugueses de bajo perfil. Los comerciantes frotándose las manos...
al final solo han comprado bollos y patatas fritas. Jeje.
Nos quedaba mucho autobús. Tiempo para
dormirla, y para ver las típicas pelis de viaje. Gracias César por
cargarte el final. Menos mal que somos todos tan amigos y en seguida
hemos llegado a Oporto, ¡si no te linchamos!
Los portugueses son gente muy buena, lo
hemos dicho mil veces, pero es que es cierto. Aquí, en el seminario
donde estamos alojados nos han recibido fenomenal, nos han dado
buenas camas, nos han dejado la capilla, y un lugareño muy simpático
nos ha llevado de paseo a ver la ciudad de noche desde arriba. Vaya
vistaqs, dignas de la mejor película romántica. Incitaban a
conversaciones profundas y kikadas animadas.
Así que ya veis, otro gran día aquí
en PortugalEsperame con la AsunValde y todos sus chicos. ¡Gracias
Dios! Mañana seguiremos viendo esta ciudad, aunque eso será otra
historia, y tendrá que ser contada en otro momento.
Hasta entonces, querido lector,
descansa y mira las fotos.
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