jueves, 9 de agosto de 2012

9 de agosto. De guapísimos monasterios, parques musicales y despedidas con comida basura

¡Hola, hola, hola!

Otro día grande, ¡somos unos sobraos!

Saludos desde nuestro albergue de Lisboa, del cual hoy nos despedimos... ¡ohhh! Pero no pasa nada, nos llevamos grandes regalos y gracias de aquí, que harán que nunca olvidemos esta ciudad.


Hoy hemos estado viendo algunos lugares bonitos que nos quedaban por visitar. Primero la Torre de Belén, una torre blanca a la orilla del Tajo (o el Tejo, dicen por aquí) para la defensa de la ciudad en tiempos medievos, todo un monumento por aquí. Muy bonita. Cangrejitos en la orilla del rio imposibles de coger, y nosostros por allí con nuestra bandera. Todo el mundo se nos queda mirando, todos saben que somos españoles, a todos les gustamos (¡una japonesa se ha puesto a hacernos fotos!).

De allí al Monasterio de los Jerónimos. Precioso, en serio. Todo un regalo de la Porvidencia nuevamente el haber podido celebrar Misa allí. Cesar, todo un genio de la negociación, ha conseguidos que nos dejaran pasar a ver después los claustros by the face. Gracias también a nuestro nuevo amigo portugués Helder, que nos ha colado. ¡Todo un lujo ser peregrinos en estas tierras!

Comida en el parque, rodeados de palomas imposibles de cazar, muchos helados de los amigos invisibles (¡¡que el calor aprieta a rabiar!!). También dulces lisboetas de crema como postre, están buenísimos, ¡y tienen al párroco enamorado!

Nos hemos enterado de que cerca de donde estábamos había un santuario de Schoenstatt y... allá que hemos ido. Una pena, estaba de obras, no hemos podido rezar allí, pero una consagrada de aquella casa nos ha dado un regalito sorpresa para todos. A cambio nos ha pedido que recemos un rosaio por ella. ¡Lo haremos!

Autobús para nuestro alberguito otra vez. Catequesis sobre la Iglesia (nosotros somos Iglesia) y... despedida de nuestra querida Lisboa. ¡Qué mejor que ir al Burguer King, Pizza Hut o Woklandia! Cada uno donde quiso, sin hacernos problemas de nada, ¡la comida basura es la misma en todos los lugares! Antes había que visitar lo que queda de la Expo del 98 (todo un acontecimiento en estas tierras). Lo mejor: un parquecito con xilófonos, tambores y gongs gigantes que se podían tocar y que nos ha tenido casi media hora entretenidos (los niños que allí estaban jugando han huído como conejos ante nuestro estruendo).

Que gran familia somos, que alegría compartir juntos esta peregrinación. Redon, muy suelta ella, ya es capaz de imitarnos a casi todos. Los chicos han demostrado ser muy superiores a las chicas en el “dakitú con la hora” (y no paran de vacilarlas, claro). Las chicas mientras les ganan en rapidez al levantarse, ¡pero a ellos les da igual!

Mañana es un día importante, muy importante, quizás el más importante. Mañana llegamos a Fátima. A la capelinha. Hay que prepararse bien. Dios y María volverán a estar grandes with us. Aunque esa será otra historia, y tendrá que ser contada en otro momento. Siempre nos quedan las fotos de hoy (sobre todo no os perdáis la de la Porti comiendo un pizzaca).

Hasta mañana, querido lector (¡si es que en Fátima conseguimos wifi y este blog puede continuar!).

 




























No hay comentarios:

Publicar un comentario