martes, 7 de agosto de 2012

7 de agosto. De viajes cuestarriba en tranvía, tics incontenibles y presipresis eternos

¡Hola, hola, hola!


¡Seguimos en nuestro albergue lisboeta! Intenso día el de hoy. Bonita ciudad la de Lisboa, hoy hemos podido recorrela de arriba a abajo (literalmente, ¡porque está llena de cuestas!).



Un colacao con leche fría y unos Laudes en la hierba para empezar bien el día, orientado hacía Aquel que es importante. En seguida al autobús camino del centro, ¡la gran capital lusa nos esperaba! Los portugueses molan un montón, cada uno de nosotros tiene su doble particular en este país, hoy hemos descubierto el de Rafa (¡gafas de pasta, pelo y polito rosa incluído!).

La fe ha marcado la historia de esta ciudad. Ya lo pudimos comprobar ayer con el Sagrado Corazón que nos recibió y hoy con las bellas iglesias de las que la city portuguesa está llena. En la de Santa María Magdalena hemos podido aprender más sobre la Sábana Santa, y en la Catedral de Santa María la Mayor tener todos juntos la Misa. ¡Qué bueno y providente es Dios! Porque no era seguro que pudiésemos celebrar aquí, y ha sido llegar y nos han dejado la capilla mais bonita do Lisboa.

Predicación larga, Misa rápida, todos con el alma cargada pero faltaba reponer el cuerpo. ¡Qué mejor que un Mc Donalds! ¡El simpático payaso Ronald aparece allá donde vas! Las hamburguesas las mismas, los locales iguales y las palomas... igual de glotonas que en el resto del mundo con la comida de los pobres peregrinos (e igual de tontas, ¡que se lo digan a Antonio y su puntería!).

Una cosa curiosa y divertida aquí son los tranvías, que aparecen cuando menos te descuídas por todas las esquinas para subir a las partes altas de la ciudad a los cansados turistas. Claro, nosotros éramos de esos, y el viaje en el cachibache amarillo nos ha parecido la Gloria (a pesar de haber tenido que rozar los sobacos unos con otros, parecíamos berberechos en lata de esos que come la Porti).

Arriba de la ciudad. Vistas preciosas. Un castillo que suponemos era bonito (¡el presupuesto no da para entrar en todos los sitos!). Perroflautas portugueses (perroflautaos) tocando bongos y guitarra. Y, por supuesto, ¡helados!

Y de bajada... de nuevo la Providencia divina, manifestada en las ganas de Álvaro de rezar Avemarías a una farola, ha hecho que nos encontremos con la casa donde nació San Antonio de Padua, gran Santo portugues y nuestro modelo paa hoy, al cual todos juntos hemos encomendado los frutos de esta peregrinación y todas las intenciones que nos habéis pedido.

Que gran día, y aún faltaba volver al alojamiento. Catequesis con muchas preguntas e inquietudes sobre la vida de la gracia. Luego cena: los típicos raviolis, las típicas albóndigas...

Solo faltaba la velada. ¡Qué gran descubrimiento Álvaro y su capacidad de tener cinco tics por minuto! ¡Enorme también el de él, Pili y Maribel jugando al presipresi! (si parece que no tenían sangre). Solo quedaba recoger todo en acción de gracias a Dios con las Completas.

Y mañana vamos a Cascais... ¡La mais grande e bonita playa do mundo! Será un día de sol, agua, fútbol, voley, totem... y Dios con nosotros. Pero esa será otra historia, y tendrá que ser contada en otro momento.

Hasta entonces, fotos y a sobar, querido lector.


































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