sábado, 11 de agosto de 2012

11 de agosto. De viacrucis hermosos y calurosos, piñas frescas para la cena y Horas Santas imponentes

¡Hola, hola, hola!

Saludos otra vez desde Fátima. Cada vez nos gusta más este sitio. ¡El día de hoy ha sido increible! Si el tiempo nos lo permitiera nos quedaríamos siempre aquí.


Esta mañana hemos podido celebrar la Misa en una capillita para nosotros sólos. Se organizan fenomenal los portuguesitos en este Santuario, no ponen problema a nada. ¡Gran gente! Cerca de aquí hay un via-crucis que pasa por el lugar donde ocurrió la tercera aparición, y para allá que nos hemos ido, meditando lo que Dios ha hecho por cada uno de nosotros: morir y resucitar. ¡De calor casi morimos nosotros, por cierto! Menos mal que la kikada nos ha reanimado.

¡Y es que hací mucho calor! Menos mal que tenemos a nuestras "aguadoras oficiles", siempre dispuestas a llenarnos las botellas ("Don Jesús, ¿quiere agua?"): Maribel y Clara (¡que por cierto hoy hemos celebrado su santo!)

De allí al pueblo de los pastorcillos, a hacerse fotos en la famosa pared donde los tres niños se hicieron la famosa foto que podéis encontrar en Google si escribís: “pastorcitos de Fátima”. Hemos podido conocer a dos sobrinas directas de los pastorcillos en aquél pueblo, se han emocionado un montón cuando les hemos pedido que nos contaran cosas de su familia y una fotico.

Tarde libre para comprar regalitos a las mamás, papás, abuelos, hermanos y al amigo invisible. Aquí hay miles de tiendas con todo tipo de Rosarios, mas o menos bonitos. Están los clásicos de toda la vida y todos los colores, y luego algunos mas raros: con las cuentas en forma de corazón, de carita de Hello Kitty y hasta de balón (ese se le llevamos a Jesús Cerrato).
 
En fin, que tras las tiendas ha quedado tiempo para ir un ratito a la capillita. Menos mal.


El párroco ha dejado hoy pendiente de contar su testimonio en catequesis, aunque todos le hemos aclamado se hace de rogar. Mañana quizás...

Por la noche, tras cenar el típico fiambre y una gran piña del super de Fátima era tiempo de Hora Santa. ¡Y qué bonita! Para ponerlo todo a los pies de Dios y en las manos de la Virgen. Impone. Pero ellos sabrán qué hacer.

La noche de hoy es especial. Sómos una familia (no solo las familias ficticias que se están montando). Estamos todos muy contentos y agradecidos de estar aquí, se nota en las conversaciones, en las despedidas de buenas noches. Aquí hay algo muy especial. Sin duda María. ¡Cómo no dar gracias y estar alegres!

Mañana nos marchamos de aquí rumbo a Oporto. De camino... ¡¡¡¡PLAYA!!!! Y alguna que otra parada en las bonicas citys lusas. Va a molar. Aunque serán otras historias y, como tales, tendrán que ser contadas en otro momento.

Hasta entonces, unas fotos. Y buenas noches, querido lector.
 






























No hay comentarios:

Publicar un comentario