Saludos otra vez desde Fátima. Cada
vez nos gusta más este sitio. ¡El día de hoy ha sido increible! Si
el tiempo nos lo permitiera nos quedaríamos siempre aquí.
Esta mañana hemos podido celebrar la
Misa en una capillita para nosotros sólos. Se organizan fenomenal
los portuguesitos en este Santuario, no ponen problema a nada. ¡Gran
gente! Cerca de aquí hay un via-crucis que pasa por el lugar donde
ocurrió la tercera aparición, y para allá que nos hemos ido,
meditando lo que Dios ha hecho por cada uno de nosotros: morir y
resucitar. ¡De calor casi morimos nosotros, por cierto! Menos mal que la kikada nos ha reanimado.
¡Y es que hací mucho calor! Menos mal que tenemos a nuestras "aguadoras oficiles", siempre dispuestas a llenarnos las botellas ("Don Jesús, ¿quiere agua?"): Maribel y Clara (¡que por cierto hoy hemos celebrado su santo!)
Tarde libre para comprar regalitos a
las mamás, papás, abuelos, hermanos y al amigo invisible. Aquí hay
miles de tiendas con todo tipo de Rosarios, mas o menos bonitos.
Están los clásicos de toda la vida y todos los colores, y luego
algunos mas raros: con las cuentas en forma de corazón, de carita de
Hello Kitty y hasta de balón (ese se le llevamos a Jesús Cerrato).
En fin, que tras las tiendas ha quedado
tiempo para ir un ratito a la capillita. Menos mal.
El párroco ha dejado hoy pendiente de
contar su testimonio en catequesis, aunque todos le hemos aclamado se
hace de rogar. Mañana quizás...
Por la noche, tras cenar el típico
fiambre y una gran piña del super de Fátima era tiempo de Hora
Santa. ¡Y qué bonita! Para ponerlo todo a los pies de Dios y en las
manos de la Virgen. Impone. Pero ellos sabrán qué hacer.
Mañana nos marchamos de aquí rumbo a
Oporto. De camino... ¡¡¡¡PLAYA!!!! Y alguna que otra parada en
las bonicas citys lusas. Va a molar. Aunque serán otras historias y,
como tales, tendrán que ser contadas en otro momento.
Hasta entonces, unas fotos. Y buenas
noches, querido lector.
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