De nuevo desde Oporto, querido lector.
¡Qué ciudad tan bonita! Tiene unas calles laberínticas muy
divertidas, enormes puentes de hierro que cruan el Ebro, tranvías
que recorren las avenidas, cuestas y escaleras parriba y pabajo
ininterminables, palomas y gaviotas sucias volando por toda la city
(que además asustan a la gnte cuando están en manos del diácono).
Ha sido un gran día (¡cómo no!).
Luego en seguida al Fernanbús, para
que Luis el conductor (también él es uno mas de la familia) nos
llevara al centro de Porto (aquí se escribe sin “O” al
principio). Hemos podido dar un paseito por el centro (sin muchas
paradas para Avemaría, para alegría de Álvaro). Lo más chulo la
orilla del río, llena de musicos lusoflautas y de barecillos que
servían pescado casi vivo. Los chicos preferían la pizzamen.
Antonio prefería comprarse un sombrero paraguas para librarse del
sol. #EsUnNotas ¡¡¡
De allí de paseo otra ve por la city.
Está llena de iglesias preciosas, aunque casi todas cerradas. La que
sí estaba abierta era la librería donde se rodaron las pelis de
Jarry Potter (esa del callejón Digon ese en donde Jarry compraba los
libros antes de empear el magiacurso). Aquello sí que nos ha
entusiasmado. Faltaba que Rafa y Joaquín hubieran podido comprar un
libracon de hechizos o pócimas. Se conformarán con las fotos
ilegales que hemos podido sacar.
Últimos paseos, helados, bollos y
regalos de amigo invisible antes de que Luis el condu de Fernanbús
nos recogiera para llevarnos a ver la desembocadura del Ebro. ¡Qué
bonito y qué grande es el océano! ¡Y cómo huele a sardinas! Al
otro lado del gran mar azul debe de estar Rio de Janeiro. ¡Ójala el
verano que viene pudiéramos estar viendo el océano desde el otro
lado! Quien sabe...
Tras el concurso de ercutos en el bus,
con un claro ganador y una clara perjudicada (a la vuelta le
preguntáis a alguien) tocaba preparar la velada final: el baile de
fin de peregrinación. Cada grupo ha hecho lo que mejor se le da
hacer, el tonto, de distintas maneras.
Rafa, MariTere, La Porti y Oscar (casi
todos los afectados por el número anterior) han hecho un popurri de
canciones famosas versionadas narrando las cosas que nos han ido
pasando estos días. Parecía aquello la verbena de la plaza del
pueblo. Ha estao chulo.
Álvaro, La Redón, Antonio y Belén
han hecho el gran mix de las imitaciones. No han dejado a ni uno con
cabeza, ¡ni siquiera a los pobres párroco y esclavo diácono! Qué
capacidad tiene la Redon para imitar a los curas, presente y no
presentes! Muy wai.
El parrocamen, La Luci y Mamen han
hecho una especie de baile discotequero en plan Pitbull y tal.
Conviene no perderse la foto del párroco (que adjuntamos), que dará,
sin duda, la vuelta a Valdemoro y a la Diócesis el curso que viene.
Pili y Ana se han puesto en plan
canción bonita para versionar a cierto grupo español, bajo el
nombre de L Nariz de Van-Gogh. ¡Qué voces tan bonitas tienen estas
muchachas!
l cariño de la otra
persona del grupo que durante estos días le ha estado cuidando. A
destacar la trompeta y el tirachinas que se ha llevado Antonio o la
carta-homilía (por lo larga y teológica, ¡aunque bonita eso sí!)
de Lidia a Javito. Hasta Luis el condu ha tenido su regalo en forma
de botellita de vino de Oporto. Le ha encantado recibirlo, mientras
todos le cantábamos aquello de “Vamos a quemar el Fernanbús,
vamos a quemar el Fernanbús! (las chicas que parecen más modositas
son las que más fuerte cantaban). ¡Viva Luis!
Luego entrega de diplomas, a cada cual
más rebuscado. Esperamos enmarcarlos y colgarlos en la habitación,
para no olvidar nunca estos días.
Vispletas. Y ahora es tiempo de dormir.
La última noche de nuestra peregrinación. ¡Qué rápido ha pasado
el tiempo! ¡Cuánto hay que agradecer! Aunque esto no ha acaba aún.
Queda mañana, el día de la vuelta a casa, mucho autobús, día de
testimonios, y una sopresa muy especial. Pero esa será otra
historia, y tendrá que ser contada en otro momento.
Hasta entonces, querido lector, mira
las fotos de hoy. Y que Dios te bendiga.
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